La patata en el embarazo

En estos días, hemos escuchado mucho sobre un nuevo estudio realizado por el Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver y de la Universidad de Harvard (EEUU) en el que nos descubren que el consumo de patatas (asadas, fritas o en puré) aumenta entre un 20 y 35% el riesgo de desarrollar diabetes, según las raciones tomadas en la semana.

Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de afrontar un embarazo, al igual que cuando tomamos los complementos dietéticos, y vitamínicos, así como cuando dejamos de consumir ciertos alimentos que pueden ser dañinos para el desarrollo normal del feto.

Si bien es muy cierto que el consumo de la patata en nuestra dieta mediterránea está fuertemente implantado, habría que empezar a comprender esta asociación que revelan el riesgo de diabetes mellitus gestacional, una complicación frecuente del embarazo que afecta de manera inexorable en la salud de la mujer y del hijo, y que además tiene importantes repercusiones en la salud pública.

Patata
El consumo de patata

La patata es una fuente de vitamina C, postasio y fibra, al contrario que otros vegetales, como explica este trabajo, las patatas se absorben rápidamente después de ingerirlas, liberando una gran cantidad de glucosa en sangre y generando una disfunción de las células beta, productoras de insulina, lo que implica un efecto perjudicial sobre el metabolismo de la glucosa y la resistencia insulínica y, por tanto, un mayor riesgo de diabetes tipo 2.

Si bien, preguntando a la coordinadora del Grupo de trabajo de Diabetes Mellitus de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Doctora Reyes, que asegura que los resultados son interesantes pero que habría que ser cautos  a la hora de establecer recomendaciones concretas hasta que estas conclusiones sean confirmadas en nuevas investigaciones.

Con todos estos datos, se podría afirmar que no se puede establecer una cantidad de consumo idónea para mujeres embarazadas o que estén en proceso de buscar embarazo. Con lo que se recomienda un consumo moderado y un control por parte de los profesionales sanitarios que seguirán tu embarazo con las mejores garantías.

Y recuerda, La Esencia de Cuidarte está en Tí.

 

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